LA PRIMERA BODA ENTRE DOS MUJERES EN EL ESTADO DE NUEVA YORK

lunes, 25 de julio de 2011

Kitty Lambert y Cheryle Rudd se han convertido en la primera pareja gay en casarse en el estado de Nueva York (EEUU), tras contraer matrimonio pasada la medianoche local junto a las cataratas del Niágara, según informaron medios locales.
 
La pareja de activistas de Búfalo se dio el sí quiero a las 00.01 hora local (04.01 GMT) ante Paul Dyster, el alcalde de la localidad situada junto a las cataratas, tras doce años de espera, reveló 'Buffalonews.com'.

Lambert, de 54 años, y Rudd, de 53, han sido las primeras, pero se espera que miles de homosexuales se casen a lo largo del día en todo el estado, cuando los registros civiles permanecerán abiertos, a pesar de ser domingo, para tramitar los enlaces.

Además, más de cien jueces se han ofrecido voluntarios para oficiar las bodas entre homosexuales en sus respectivas ciudades, según 'The New York Times'.

Sólo en la ciudad de Nueva York, 823 parejas han solicitado la licencia para casarse el día en que entra en vigor la ley aprobada por el senado estatal el pasado 24 de junio, con 33 votos a favor y 29 en contra.

"Este es un momento histórico para Nueva York, un momento por el cual muchas parejas han estado esperando por años, e incluso, durante décadas y no los vamos a hacer esperar un día más", indicó el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Las 823 bodas previstas en las oficinas del registro civil en los condados de Manhattan, El Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island sobrepasarán la cifra de matrimonios celebrados en un mismo día en Nueva York, situada hasta ahora en 621.

Nueva York es el sexto y el mayor estado de EEUU en legalizar las bodas entre personas del mismo sexo, siguiendo los pasos de Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, y New Hampshire. En Washington DC, un distrito federal, también se permiten.

Según 'Bloomberg', las bodas enviarán un mensaje al mundo de que las puertas de Nueva York "están abiertas para todos".


Gracias Jorgogi por la noticia.

Fuente: EL MUNDO