TOMBOY, NACIDA LIBRE

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tomboy hace referencia a las niñas o las chicas jóvenes a quienes les gusta vestirse y en ocasiones comportarse como chicos, no como forma de llamar la atención, sino como fruto de un impulso completamente natural.

La directora de esta película, Celine Sciamma, nos cuenta la historia de Laure (Zoé Héran), que a sus diez años, tras moverse a un nuevo vecindario, se presentará como Mickaël y a partir de ahí se iniciará una pequeña tormenta, que afectará en la menor medida a aquellos que menos se censuran pero también menos se sorprenden, por no andar tanto con el yugo al cuello de lo que debería ser y lo que no: los niños.


Fuente: AmbienteG

4 comentarios:

leonardo asimov dijo...

Son muy interesantes los casos de personas que teniendo cuerpos con un sexo determinado sienten que pertenecen al sexo contrario. Ya hubo una película francesa cuyo nombre se me escapa acerca de un niño que se creía niña, se vestía con ropas femeninas a pesar de la reacción abiertamente hostil de sus padres y famiiia. Su actitud, realmente valerosa, era defender su identidad femenina y vivirla hasta las últimas consecuencias. Un niño que sufre mucho y al que sus padres tratan como un enfermo.¿Qué es lo que motiva esta conducta? nadie lo inició en ella ni la estimuló, pero de todos modos el vivió el horror de su existencia como varón obligado, por lo menos hasta que tuvo edad para irse del hogar de sus padres. El concepto cuadriculado de la sexualidad "normal" hace que muchos rehuyan su verdadera esencia y vivan vidas mutiladas , pletóricas de mentiras. La transexualida parece ser un fenómeno más extendido de lo que creemos . Para estas personas la vida es el mismo infierno. Un infierno que los normales construyen para ellos con las mejores intenciones.

pixel dijo...

Encontrarse en una situación así tiene que ser de lo más duroy difícil y más cuando hay un ferviente empeño por imponer lo que se "supone" que es normal.

Y digo se supone porque lo normal debía ser todo pues todas las posturas deberían ser válidas mientras no se intente atentar contra nadie. Y esto último es lo que siempre se consigue al intentar constreñir la libertad de cada uno.

¿Por qué nos costará tanto en centrarnos en aquello que nos hace feliz a nosotros mismos y que nos hace tanto bien y no en meter las narices en lo que les hace bien a los demás?

Estoy cansada de tanta imposición y de tanta censura.

Gracias por tu comentario, Leo.

Un abrazo

Aquí me quedaré... dijo...

Hola, pixel.
Vengo del blog de Montse.

Las cosas han cambiado mucho, pero queda mucho más por cambiar y aceptar con normalidad que la vida personal de cada uno es eso, personal.

Interpreté un papel en una obra llamada, Levante. Es preciosa. Sobre dos mujeres extremeñas en tiempo anteiores a la guerra, a la nuestra.
¿Donde está el problema de no tener la expansión que debiera?

Que queda limitada al ambiente G y eso no puede ser.
Sigo sin entender ese rechazo, la verdad.

Un abrazo

pixel dijo...

Hola! Aquí me quedaré, qué sorpresa tu vistita por aquí, muchas gracias por pasarte.

Las cosas como tú dices han cambiado pero todavía queda y para eso hay que poner de todos un poco y dejar de judgar lo que hacen los demás con sus vidas.

Cada uno tiene la suya y teniendo en cuenta que es solo un viaje de ida resulta incomprensible que la pasemos pendientes de como atacar al otro.

Un saludo