7 COLORES - CAPÍTULO 4

miércoles, 3 de septiembre de 2008

María, que estaba asqueada de compartir su vida con un Cardo, y vio la belleza aflorar en los pétalos de Margarita, quiso abrir surco y preparar la tierra a una nueva vida en común. Estaba dispuesta a escapar de su jardín con ella, a abandonarlo todo y brotar como si fuera la primera vez. Pero era brotar juntas de nuevo o separar sus vidas para siempre. Era amar de corazón u odiar eternamente.

Margarita no creyó en sus palabras, porque María nunca había tenido la suficiente valentía para escapar de las agujas de su Cardo, ¿y las iba a tener ahora para volar con ella? Además, tampoco tenía claro si ella misma quería sacar de sus fibras las espinas de su amada Rosa. Y, sin pensarlo siquiera, le espetó que lo único que le había interesado siempre de ella era el roce de sus hojas, la dormidera de su aroma, pero nada más. La efimeridad de una flor que se marchita. No le importaba la savia que corría por sus tallos. Y aunque fuese una vil mentira, así quedó la cosa. No pudo ser.

Lunas y soles, vientos y lluvias pasaron hasta que volvieron a rozarse por azar, y nunca hicieron amago ninguna de las dos de forzar la casualidad. Pero en su corazón ardía el más vivo deseo de encontrarse, pues ambas reconocían en su interior el error que habían repetido una y otra vez, que era lo que continuamente las condujo en cada una de las oportunidades a rechazarse.


TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Es una obra de autor anónimo, pero sujeta a derechos de autor.


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4 comentarios:

Kato dijo...

.....¿?......

no ha terminado... cierto?¿?¿¿

me dejó pikado!!!!

Drea dijo...

Claro, creo que va aproximadamente por la mitad

Anónimo dijo...

No sé, pero esta historia me huele a mal royo. No entiendo la posicionalidad de la narradora, no es clara, no se decanta, lo deja todo en el aire, aunque la nitidez de sus palabras le hacen que no sea necesario decir, ¡¡Sí, lo soy de todas todas¡¡, pero me desvié tras un estrepitoso fracaso y ahora deambulo por un camino que sé de sobra que no es el mío, y que tal vez no ahora, pero tarde o temprano tendré que volver por el sendero que nunca debí haber abandonado. Yo lo veo de esta manera, no por nada en particular, sino por que me siento al cien identificada con esta historia, tal vez demasiado, aunque más identificada por lo que puede quedar por narrar que por lo narrado hasta la fecha.

Drea dijo...

De momento el final de la historia no está cerca para saber si acabarán juntas o no...