SIETE COLORES - CAPÍTULO 5

jueves, 11 de septiembre de 2008

Tal vez por eso llegó incluso a crearse un microclima a su alrededor, con una poderosa carga de malestar, de manera que ya no eran ellas quienes se lanzaban malas vibraciones entre sí, sino que todas las flores integradas en aquella especie de invernadero cargaban el aire de gases tóxicos. La situación se volvía cada vez más axfisiante, y ya prácticamente no podían respirar la una el perfume de la otra. Pero cuando parecía del todo imposible unir aquellas dos almas todo dio un giro, y con el desorden generado, volvieron a chocarse la negra flor y la transparente hoja.

Esta vez las situaciones eran completamente diferentes a la última vez que se habían mirado a los ojos. Ya el Cardo y la María se habían despegado -aunque los tallos de esta estaban plagados de vestigios-, y la ilusión con que la Margarita había envuelto siempre a la Rosa se disipaba cada vez más.

Como siempre, el encuentro fue para enfrentar las rabias mantenidas en los jugos que les daban la vida. Pero, de repente, y como un hado, apareció en el lugar la Serenidad. La Serenidad llamó al Olvido para que se llevase consigo todos los porqués, y que así la situación fuese una situación virgen. Fue como conocerse por primera vez.

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Es una obra de autor anónimo, pero sujeta a derechos de autor.


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2 comentarios:

Kato dijo...

por que siempre hay alguien quien hace las cosas casi imposibles para uno!!!!

oye me ha gustado mucho, esperare por el otro capitulo.

Drea dijo...

Pues ya sabes, para la semana que viene (o la otra...)