Más allá de una amistad

miércoles, 11 de febrero de 2009

No sé en qué momento pasó. No sé cómo ni por qué. Siempre estábamos juntas, nos lo contábamos todo, compartíamos los momentos buenos y malos. Dormíamos juntas, nos desvestíamos y nos cambiábamos juntas. Y nunca sentí nada más allá de eso.

Siempre fuimos algo más que mejores amigas. Nos comprendíamos de un modo sobrehumano. Nunca me entendí tan bien con alguien. No hacían falta las palabras. Una mirada o un gesto y nos sobraba para saber qué estaba pensando la otra. Y nunca pensé que fuera a ir a más.

Pero algo ha cambiado. Cuando te miro, ya no veo a la niña inocente que dice todo lo que piensa conforme lo va pensando. Cuando me tocas, ya no siento en cariño de una amistad de años. Cuando bailas conmigo, ya no me fijo en si estamos atrayendo las miradas de los demás. Cuando me hablas, no busco sinceridad en tus palabras. Busco más. Busco un mensaje oculto. Al mirarte, espero que estés hablando como una loca porque estás nerviosa. Al tocarte, espero que sientas que se te eriza la piel. Al bailar contigo, quiero que notes nuestros cuerpos juntos. Al hablarte, espero que entiendas lo que te estoy diciendo.

Que la amistad se me ha quedado corta. Que no me sobra con un abrazo o un roce de vez en cuando. Que quiero más.

Quiero que me abraces sólo a mí. Que me mires sólo a mí. Que me hables sólo a mí. Que no te importe si hay alguien más en la habitación. Que seamos sólo dos.

Pero a veces las cosas no pueden ser como una quiere, ¿verdad?

A veces la amistad se tiene que quedar en amistad. No puedes obligar a nadie a sentir más allá de lo que siente. Y entonces toca callar. Por lo que fue, por lo que es y por lo que será. Porque, después de todo, sigue siendo tu mejor amiga. Aunque te mate cuando te cuente sus líos de amores. Aunque quieras callarle la boca con un beso cuando te llore porque alguien le ha hecho daño. Aunque quieras gritarle que estás aquí, que te mire y vea que eres quien más la quiere y la va a querer en este mundo.

A veces el silencio es la mejor manera de hacer las cosas bien.