Desde el otoño del 96 (XIV)

jueves, 7 de mayo de 2009

Cuando Esther se despertó, por la mañana, en ella no quedaba ni rastro de la tristeza del día anterior. Me sonrió y su sonrisa me pareció la de un ángel.

-Hey, Esther, qué alegre se te ve. Pareces otra.

-Sí, Sara. Hoy es el día más feliz de mi vida.

-Vaya -dije con segundas-. De la noche a la mañana ¿eh? ¿Y eso a qué se debe? ¿Acaso has dormido con tu príncipe azul? Porque para decir que es el día más feliz de tu vida... Venga, ¡suéltalo!

Me di cuenta de que la estaba cogiendo por la cintura, e intenté apartarme disimuladamente.

-Pues... no sé, algo parecido -, prosiguió-. He tenido un sueño muy, muy bonito. Sé que sólo es un sueño, pero si pudiera controlarlo, soñaría lo mismo todas las noches.

-...Y ¿qué has soñado? -le pregunté, temiéndome lo peor.

-He soñado -me dijo en tono confidencial- que la persona por la que estoy loca de amor me besaba, mientras yo dormía. Era tan tierno, Sara, era tan dulce... ¡Parecía tan real! Como si lo hubiese vivido.

Estuvo a punto de salírseme el corazón por la boca. ¿Sería yo, la “persona por la que estaba loca de amor”? Un poco presuntuoso por mi parte. ¿O simplemente había contribuido con mi ternura, mi dulzura y mi realismo a su alegría por otra “persona”? ¿Por qué decía persona, y no especificaba si era chico o chica? Quise preguntarle de quién se trataba. Después de todo, se supone que había confianza, pero tenía demasiado miedo a la respuesta, por lo tanto, opté por conservar mis dudas y continuar con la mayor naturalidad posible, aunque en mi corazón había un pequeño resquicio, un diminuto hueco para la esperanza. Me estaba ocultando quién le gustaba.

-Los sueños a veces se cumplen -, dije casi en un susurro.

-Quién sabe -contestó ella mirándome fijamente a los ojos. Y otra vez me transmitió esa sensación de que era más fuerte de lo que creía, de que sabía perfectamente lo que quería y cómo conseguirlo. Y me asustaba no tener el control de la situación.

Casi temblé, ante su mirada. Me estaba dando la sensación -y no era para menos- de que había descubierto todo el pastel. Quizá necesitase saber algo más sobre el tema. A lo mejor, sí me quería, o al menos le gustaba. Fuese lo que fuese, esa noche esperaba descubrirlo, aunque me daba miedo.


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6 comentarios:

the teary-eyed dijo...

Cada vez que posteas me dejas con ganas ganitas de leer muuuuucho más jaja.. me tiene a sus pies esta hermosa serie!! Muchas gracias!!

the teary-eyed dijo...

Esto de los sueños es tan loco... los sueños son locos.. te imaginas haber vivido tanto y la vez no haber vivido nada.. Me dan nostalgia mis sueños..

Espero que esta noche tengas unos sueños hermosos... que algo sí se vive, si no, no los recordaríamos..

Besos!!!

PD: gracias otra vez.. me dio mucha emoción ver que continuaste posteando!!

Gargon dijo...

Me gusta mucho.

Drea dijo...

Jejeje, chica, me alegro de que te guste tanto...

Tus deseos llegaron tarde, porque tuve pesadillas esta noche :(

Gargon, me alegra muchííííííííííísimo. Me hace sentir bien.

Sergio dijo...

Drea se vale soñar y que los sueños se vuelvan realidad no es difícil, espero el siguiente capítulo y que se le cumpla el sueño a la que sueña despierta.

Un abrazo

Drea dijo...

A partir de ahora la historia dará un giro...